Capitalismo, delincuencia, prisión, estado, modernidad, castigo; conceptos tan ligados e interrelacionados entre sí, alimentándose y protegiéndose el uno al otro, aunque muchas veces reneguemos o desconozcamos la existencia de este lazo inquebrantable e irrompible.
Podríamos afirmar que el día en que uno de esos conceptos se ausente, el resto no demorará en desmoronarse o simplemente dejar de existir y de funcionar, ya que forman parte de un todo imposible de atomizar, un todo viciado que ya tenemos lo suficientemente impregnado en nuestro ADN como “ciudadanos”, por lo que ya es parte de nuestra realidad y no osaríamos de siquiera pensar en su destrucción.
Hablo de interrelación inquebrantable, ya que según lo han afirmado muchos filósofos y sociólogos (entre otros) existe una interdependencia comprobada entre ellos, y por sobre todo, entre prisión y capitalismo, relación de la que hablaré en la siguiente monografía.
Es sabido, y es comentado en los noticiarios y distintos medios de comunicación de masas, que cada día aumenta más la delincuencia, y los jóvenes comienzan a delinquir en una edad cada vez menor, situación que parece tenernos a todo en un profundo estado de preocupación.
Los gobiernos están constantemente implantando campañas y tomando medidas con la justificación de favorecer a la disminución de ésta, o en su defecto, de evitar su aumento, pero a pesar de haber años de “lucha” para la erradicación de la delincuencia, nada parece dar resultado.
Es en ese punto donde nace la duda, duda que quiero plantear en el siguiente ensayo, que nace en la implementación de las cárceles y su sistema como método de “corregir la actitud desviada” (según Michel Foucault en “vigilar y castigar”) y vigilar a los que violan la ley, método que consiste en coartar la libertad del sujeto delincuente, obligándolo al encierro en prisión, durante el tiempo que el juez estime correspondiente, a esto se le llama la pena, pena que hoy por hoy varía según la magnitud del acto delictivo, y que pueda llegar hasta la cadena perpetua, que consta de toda una vida tras las rejas.
Hace mucho tiempo, la prisión era sólo utilizada en un sentido momentáneo, es decir, los inculpados eran obligados a caer en prisión a la espera del procesamiento, no era la prisión en si el castigo a los que sometían a los delincuentes.
No fue hasta si no la llegada de la modernidad junto al capitalismo, que se implementó la prisión como forma única y global de castigo y de corrección de individuos.
Poniéndonos en ese caso, no es extraño entonces que la llegada de la modernidad, haya venido de la mano del estado, y éste del capitalismo y éste de la delincuencia (un aumento de ella) y ésta de la prisión?
Y es todo un gran círculo, como lo afirmaba al principio del relato; partiendo con el concepto de capitalismo, creado en respuesta a la modernidad, más bien diría, capitalismo base de la misma, ya que en la modernidad el hombre comenzó a tener como emergencia “los procesos de cambios sociales en la estructura económico-productiva, en la organización político-institucional y en los paradigmas simbólico-legitimadores, y de la interacción entre estos” (Hegemonía y sociedad Civil, J.L. Acanda).
Y en base y respuesta a estas necesidades que ya no eran sustentadas por la religión, si no que por el contrario, por la razón, que debía idear las formas de sustentar los distintos ámbitos de la vida en sociedad, fue que se implantó un sistema de mercados capitalista, como forma de llevar la economía y más aún, la vida en general.
El capitalismo, que no es en sí una forma de saciar las necesidades de la gente, sino que, saciar sus propias necesidades (Según lo afirma Acanda en Hegemonía y sociedad civil) auto alimentarse y crear más y más bienes, más y más dinero, no importando para quién, es la verdadera causa de la delincuencia, ya que esta forma económica, en esencia tan sucia, sólo causa mayor brecha entre todas las clases sociales existentes en una sociedad, y las relaciones entre las personas se conforman totalmente según el modelo de las relaciones económicas, en otras palabras, hoy por hoy, sin dinero y sin poder, estás totalmente perdido.
Es en este caso donde las personas comienzan a buscar otras soluciones a sus problemas económicos (provocados por el capitalismo creciente) soluciones que ni los gobiernos ni los propios pares son capaces de dar, respuestas que no son entregadas, necesidades que no son saciadas mediante el curso normal de la vida, siendo un ciudadano correcto y educado.
Aquí vemos, a la delincuencia como producto del capitalismo (no así justificada) ya que
los individuos al verse privado de ciertos recursos y ciertos bienes que personas muchas veces de la misma edad y capacidad intelectual, al ver que la sociedad no da oportunidades, no te abre las puertas si no tienes la educación (que se sustenta con qué? con dinero) necesaria, y muchas veces ni educación es lo requerido para tener éxito, o simplemente, tener lo suficiente para sobrevivir en la actualidad, que cada día requiere más y más.
Todas estas situaciones, unidas a una ausencia de valores firmes, son casi un empuje para algunos, empuje a caer en el error de la delincuencia, que delinquen en un comienzo para saciar las necesidades que sin robar no logran, y luego de un tiempo ya se transforma en una forma de vida, y no se imaginan la vida de otra manera que no sea viviendo a costa del resto (esto sumado a un gran rencor hacia la sociedad).
Son a este tipo de individuos, los que la sociedad llama “inadaptados” por no lograr acomodarse e insertarse en el estilo, forma y estructura de vida de la cual estamos sujetos a vivir, la cual se nos impone sutilmente sin que nosotros nos percatemos, ni mucho menos opongamos.
Es aquí cuando toman lugar las “leyes”, leyes que son las encargadas de que los sujetos y miembros de la sociedad lleven a cabo todos sus deberes y reclamen sus derechos, éstas son uno de los pilares fundamentales de la modernidad, del capitalismo y del estado, ya que ellas contienen una serie de faltas que no debemos cometer, y de castigos a los que nos someteríamos si osáramos de romperlas.
En cuanto a castigos, y uno de los mayores, nace el concepto de prisión, prisión de la cual nos habla Foucault en su texto “vigilar y castigar”.
Esta prisión como forma de castigo y a la vez de escuela para que los “inadaptados”
se eduquen y logren reinsertarse en la sociedad que los excluyó por tener una conducta incorrecta (similar a lo que ocurre en los manicomios con las personas con problemas psiquiátricos), es al fin y al cabo, la escuela de la delincuencia, afirmación comprobada por la experiencia y según lo que vemos en nuestro día a día.
Esta prisión, como lo dije anteriormente, no sirve para nada más que para crear más y más delincuencia, para que los que fueron encarcelados por cometer un delito menor, salgan con el perfil de un asesino y violador, ya que es la misma interacción con el resto de sus compañeros, la que lo puede volver un delincuente de magnitudes aún más graves comparadas con la magnitud de los delitos que cometió que le dieron la pena de prisión.
Además, una de las funciones de la prisión es la reinserción de sus presos en la sociedad, situación que es lograda en quizás la mitad (o menos) de los casos, ya que una vez puestos en libertad, la sociedad los estigmatiza, se les teme y las oportunidades que antes eran pocas, ahora serán mucho menor, por lo que la probabilidad de que vuelvan a delinquir es mayor a la probabilidad de que la cárcel los “rehabilite”. (Según cifras muchos de los presos son reincidentes)
Es entonces, cuando me pregunto el por qué si las cifras y la experiencia nos dice que la prisión no es la mejor forma para castigar y erradicar de una buena vez la delincuencia, la seguimos utilizando como método casi único para estos fines?
Es aquí donde precisamente, nace la relación entre prisión como efecto del capitalismo.
El capitalismo se impone en nuestras vidas dominándola de distintas maneras, nos incita a consumir en cantidades desmedidas, sin el fin de saciar nuestras necesidades, sino más bien, de llenarnos de bienes (como el fin mismo del capitalismo) a su vez, no nos entrega las herramientas necesarias a todos y cada uno de nosotros para consumir todo eso que mediante los medios de comunicación de masa y otros nos incita a consumir, ante esta situación de vacío ante la insuficiencia de bienes, algunos caen en la delincuencia, y al volverte delincuente lo que provocas es ser llevado a prisión (en la mayoría de las casos).
La prisión debe ser, una de las formas de dominación y vigilancia que más resultados da, resultados beneficiosos para dominar y vigilar como dije anteriormente, ya que para los fines que se dice se creó jamás ha dado resultados fidedignos. Y hablo de dominación, ya que de una u otra forma en las prisiones, manicomios, hospitales, etc. Lo que hacen es dominarnos mediante la privación de nuestra libertad, libertad que en la modernidad se volvió tan valiosa, libertad de razonar, libertad de acción y de pensar, y el sólo hecho de pensar en que en algún momento te la quitarán de las manos, ya es motivo suficiente para siquiera pensar en provocar a la ley (que es la que tiene la facultad de privarte de tu libertad)
Focault en su libro “vigilar y castigar” agrega un componente a estos lugares creados para encerrar a las personas con conductas desviadas, nos habla acerca del “panóptico de Bentham” figura arquitectónica, que cumple la función de cárcel, y en cuyo centro hay una torre donde se encuentra el personal de seguridad cuya función es vigilar a los presos, el edificio en cuestión se divide en celdas, y en cada celda se encuentra un enfermo, un loco, un delincuente etc. Las celdas al contrario de los calabozos utilizados en tiempos previos, contienen mucha luz, ya que ésta luz favorece la vigilancia, vigilancia que permite la dominación de los cuerpos y así lograr crear y domesticar al “ciudadano perfecto” el que queramos o no (nos percatemos o no) todo anhelamos llegar a ser.
A pesar de la vigilancia, a pesar de la dominación, y a pesar del castigo, insisto, la delincuencia sigue aumentando y los niveles de ésta siguen creciendo, entonces por qué la prisión sigue formando parte del sistema judicial de un país?
Y es que la delincuencia y el aumento de ésta es parte fundamental del capitalismo, delincuencia como forma de dominación, tiene utilidad económica y social dentro de una sociedad, herramienta social ya que es una forma de inculcar inseguridad en sus miembros, según lo afirmó Michel Foucault en una conferencia pronunciada en 1976 en Brasil “Cuanto más delincuentes existan, más crímenes existirán; cuanto más crímenes hayan, más miedo tendrá la población y cuanto más miedo en la población, más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial”(..) y así es en la realidad, la existencia de la delincuencia justifica también la existencia de instituciones con un poder legal y normativo que penalicen y castiguen a los delincuentes (o a cualquier individuo que viole estas normas) y si ésta no existiese tampoco existirían éstos, que tienen la facultad y el poder de utilizar la violencia y la coerción para proteger la “integridad y libertad” de los ciudadanos, tales como Carabineros, fuerzas militares, policías etc.
Es por esta misma razón que tanto énfasis se le da al aumento de esta, es necesario que los ciudadanos estemos enterados del riesgo que corremos en nuestro día a día, para así también darnos por enterado de que tenemos una seguidilla de superhéroes que nos defienden contra el crimen, y que lo hacen por vocación, sin intereses de por medio.
Es además una fuerte herramienta económica para la existencia y permanencia del capitalismo como forma económica y social, ya que existen muchos tipos de delincuencia, y dentro de esos están los tráficos; tráficos de armas, tráficos de niños, tráficos de drogas etc. Y cada uno de éstos tiene un contenido y una finalidad netamente económica, son capaces de reactivar la economía de ciertos países, son negocios que por una u otra razón no pueden ser legales, pero que encuentran su cobijo en la delincuencia.
Entonces, a la economía y sociedad capitalista, realmente le es beneficiosa la creación y el constante utilizamiento de una fábrica de crear e incentivar a delincuentes? Pues obvio que sí, encuentran en las prisiones el respiro de saber que no importa cuanto tiempo pase, no importando las circunstancias, no importando las posibilidades que se nos den a nosotros como miembros de una sociedad, siempre existirán los delincuentes, factores casi productivos del sistema de vida actual.
Y por mucho que algunos nos demos cuenta, es quizás imposible intentar romper este círculo, quebrar este lazo, porque ya está impregnado en nuestro ADN, y confiamos en que así es como debe ser, porque así es como tuvo que ser y no hay otras opciones a esto, cuando en realidad, somos nosotros los que hemos creado el sistema de vida, el sistema económico y el sistema de relacionarnos, nada es natural, nada de lo que hoy formamos parte estaba ya construído desde el día en que llegamos a la vida, y nos cegamos en creer en que así fue, y alimentamos este imperio de miedo y dominación del cual formamos parte.
